

¿Cuantos diferentes amores pueden haber en este mundo? ¿Que tipo?
Conforme veo mi tiempo pasar veo gente marcar mi vida con un “amor” diferente. Es indudable que exista el amor puro y justo. Quiero dudar que el amor es dolor. Sin embargo creo que el dolor es el medicamento que mi cuerpo necesita para vivir en una vida. Creo en la pasión que el amor puede llegar a ofrecerme. Cuantos amores tengo que pasar para encontrar a esa persona indicada, a esa persona que como la describe Rubén Darío en su poema “Canción de otoño en primavera”:
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer.
Plural ha sido la celeste
historia de mi corazón.
Era una dulce niña, en este
mundo de duelo y aflicción.
Miraba como el alba pura;
sonreía como una flor.
Era su cabellera obscura
hecha de noche y de dolor.
Yo era tímido como un niño.
Ella, naturalmente, fue,
para mi amor hecho de armiño,
Herodías y Salomé...
Juventud, divino tesoro
¡ya te vas para no volver...!
Cuando quiero llorar, no lloro,
y a veces lloro sin querer...
La otra fue más sensitiva,
y más consoladora y más
halagadora y expresiva,
cual no pensé encontrar jamás.
Pues a su continua ternura
una pasión violenta unía.
En un peplo de gasa pura
una bacante se envolvía...
En sus brazos tomó mi ensueño
y lo arrulló como a un bebé...
Y le mató, triste y pequeño
falto de luz, falto de fe...
Juventud, divino tesoro,
¡te fuiste para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro,
y a veces lloro sin querer...
Otra juzgó que era mi boca
el estuche de su pasión
y que me roería, loca,
con sus dientes el corazón
poniendo en un amor de exceso
la mira de su voluntad,
mientras eran abrazo y beso
síntesis de la eternidad:
y de nuestra carne ligera
imaginar siempre un Edén,
sin pensar que la Primavera
y la carne acaban también...
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!...
Cuando quiero llorar, no lloro,
¡y a veces lloro sin querer!
¡Y las demás!, en tantos climas,
en tantas tierras, siempre son,
si no pretexto de mis rimas,
fantasmas de mi corazón.
En vano busqué a la princesa
que estaba triste de esperar.
La vida es dura. Amarga y pesa.
¡Ya no hay princesa que cantar!
Mas a pesar del tiempo terco,
mi sed de amor no tiene fin;
con el cabello gris me acerco
a los rosales del jardín...
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!...
Cuando quiero llorar, no lloro,
y a veces lloro sin querer...
¡Mas es mía el Alba de oro!
Será realmente difícil? Muchas preguntas invaden mi cabeza, tan solo hay una frase que no logro olvidar: …tú conoce sin temor…
Pero si logro conocer puede ser en vano y si temo no logro conocer y llego a temer mas al duelo. De nuevo creo que el amor es único. Quizás no llego a aprender a no querer igual, quizás el amor es una simple palabra que sólo la puedo escribir y no sentir.
domingo, 4 de mayo de 2008
Hay amores.....
Publicadas por Rogelio a la/s 1:52 p.m.
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