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viernes, 9 de mayo de 2008

Ultimo te quiero


¿Que pasaría si dejara de existir en este momento?
Dejaría mi alma penetrada en tu cuerpo, tu corazón y tu vida por siempre.
Recordaras mi sonrisa,
Recordaras mis manos deslizando tu espalda suavemente susurrándote en tu oído un hasta luego.
Recordaras mi ultimo te quiero.
[Dejare de existir por un segundo para que esto pase ahora]
Porque te quiero.
Y este es mi último te quiero
Porque me duele recordar que te deje ir sin que te dijera adiós.
Tu recuerdo paraliza mi cuerpo y mis sentidos.
Si yo dejara de existir dejaría mi esencia penetrada en tu cama en tu almohada.
Hoy me voy y te doy un hasta luego.
Mi corazón palpita miedo.
Mis ojos son el reflejo de mi tristeza.

domingo, 4 de mayo de 2008

Rigoberta Menchu



Rigoberta Menchu.

Esta mujer (como muchas otras) se merecen todo nuestro respeto y aplausos. Se trata de una mujer indígena de Guatemala de la cultura quitche. Esta mujer fue testigo de varias masacres que ocurrieron por el régimen opresor Guatemalteco.
Por medio de Me llamo Rigoberto Menchu y así me nació la conciencia. Relata su experiencia personal y comunitaria. Rigoberta gano el premio Nóbel paz por su gran esfuerzo y testimonio.
Es muy interesante saber sobre estas personas por que por medio de sus testimonios aprende uno mucho y ve lo que realmente esta sucediendo. Rigoberta tuvo que aprender el español para poder testificar cosa que domina por poco tiempo.

Diego Rivera & Frida Khalo


Que curioso no puedo imaginar que el pasatiempo de Frida fue escribir. Pues ahora que fui de vacaciones a México tuve la oportunidad de visitar el museo (casa) azul (casa de Frida y Diego). Aquí encontré muchas cartas que Frida le escribió a Diego en su tiempo libre. Son cartas que realmente el escritor tenia un sentimiento inmenso por su lector (Diego), pero mi pregunta es el amor que ellos dos tenían fue muy tremendo. Infidelidad, distancia, etc. ¿Lo llegarían a superar realmente?
Aquí les muestro una carta que Frida le escribió a Diego.

Diego:

Nada comparable a tus manos ni nada igual al oro-verde de tus ojos.
Mi cuerpo se llena de ti por días y días.
Eres el espejo de la noche. La luz violeta del relámpago. La humedad de la tierra.
El hueco de tus axilas es mi refugio.
Toda mi alegría es sentir brotar la vida de tu fuente-flor que la mía guarda para llenar todos los caminos de mis nervios que son los tuyos

Mi Diego:
Espejo de la noche.
Tus ojos espadas verdes dentro de mi carne, ondas entre nuestras manos.
Todo tú en el espacio lleno de sonidos - En la sombra y en la luz. Tú te llamarás Auxocromo el que capta el color. Yo Cromoforo - La que da el color.
Tú eres todas las combinaciones de números. La vida.
Mi deseo es entender la línea la forma el movimiento. Tú llenas y yo recibo. Tu palabra recorre todo el espacio y llega a mis células que son mis astros y va a las tuyas que son mi luz.

(un ultimo comentario creo que hasta los sentimientos han evolucionado en nuestra generación se han vuelto mas superficiales…no creen?)

Penetro de amor...


"La inteligencia sirve a lo más para enseñar, el amor para penetrar. Y yo no sé verdaderamente sino hasta que penetro amorosamente en las cosas".-Octavio Paz.

Creo que Octavio tiene la razón (como no, si es un gran autor). Cada ser tiene que sentir ese sentimiento. Llegar a penetrar el amor, llegar a sentir un huracán de sentidos en tu interior. Nunca olvidar que siempre tenemos que querer lo que nos rodea.

Hay amores.....




¿Cuantos diferentes amores pueden haber en este mundo? ¿Que tipo?
Conforme veo mi tiempo pasar veo gente marcar mi vida con un “amor” diferente. Es indudable que exista el amor puro y justo. Quiero dudar que el amor es dolor. Sin embargo creo que el dolor es el medicamento que mi cuerpo necesita para vivir en una vida. Creo en la pasión que el amor puede llegar a ofrecerme. Cuantos amores tengo que pasar para encontrar a esa persona indicada, a esa persona que como la describe Rubén Darío en su poema “Canción de otoño en primavera”:

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer.
Plural ha sido la celeste
historia de mi corazón.
Era una dulce niña, en este
mundo de duelo y aflicción.
Miraba como el alba pura;
sonreía como una flor.
Era su cabellera obscura
hecha de noche y de dolor.
Yo era tímido como un niño.
Ella, naturalmente, fue,
para mi amor hecho de armiño,
Herodías y Salomé...
Juventud, divino tesoro
¡ya te vas para no volver...!
Cuando quiero llorar, no lloro,
y a veces lloro sin querer...
La otra fue más sensitiva,
y más consoladora y más
halagadora y expresiva,
cual no pensé encontrar jamás.
Pues a su continua ternura
una pasión violenta unía.
En un peplo de gasa pura
una bacante se envolvía...
En sus brazos tomó mi ensueño
y lo arrulló como a un bebé...
Y le mató, triste y pequeño
falto de luz, falto de fe...
Juventud, divino tesoro,
¡te fuiste para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro,
y a veces lloro sin querer...
Otra juzgó que era mi boca
el estuche de su pasión
y que me roería, loca,
con sus dientes el corazón
poniendo en un amor de exceso
la mira de su voluntad,
mientras eran abrazo y beso
síntesis de la eternidad:
y de nuestra carne ligera
imaginar siempre un Edén,
sin pensar que la Primavera
y la carne acaban también...
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!...
Cuando quiero llorar, no lloro,
¡y a veces lloro sin querer!
¡Y las demás!, en tantos climas,
en tantas tierras, siempre son,
si no pretexto de mis rimas,
fantasmas de mi corazón.
En vano busqué a la princesa
que estaba triste de esperar.
La vida es dura. Amarga y pesa.
¡Ya no hay princesa que cantar!
Mas a pesar del tiempo terco,
mi sed de amor no tiene fin;
con el cabello gris me acerco
a los rosales del jardín...
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!...
Cuando quiero llorar, no lloro,
y a veces lloro sin querer...
¡Mas es mía el Alba de oro!

Será realmente difícil? Muchas preguntas invaden mi cabeza, tan solo hay una frase que no logro olvidar: …tú conoce sin temor…
Pero si logro conocer puede ser en vano y si temo no logro conocer y llego a temer mas al duelo. De nuevo creo que el amor es único. Quizás no llego a aprender a no querer igual, quizás el amor es una simple palabra que sólo la puedo escribir y no sentir.



A quien no le gusta Chavela Vargas? Bueno pues si no te gusta de nuevo es otra mujer que canta con todas sus entrañas. Paloma negra es una canción muy popular en Latinoamérica que fue compuesta por el famoso José Alfredo Jiménez (otro gran autor, músico y ser humano) este fue gran amigo de la famosa Chavela vargas que por cierto le ayudo mucho a ésta cuando anda por sus calles cantándole al gran amor perdida en el alcohol. Una mujer que esta marcada por muchas experiencias de la vida y que en fin nunca puso su mirada abajo. Al contrario lucho por lo que quería, por su música y claro por su gran amor: Frida khalo. Anterior mente se decía que Chavela fue amante de Frida sin embargo nunca fue confirmado hasta hace poco que la misma Chavela lo acepto no solo eso sino también su sexualidad. Que por cierto me gusto mucho lo que digo: “Lo que duele no es ser homosexual, sino que lo echen en cara como si fuera una peste".
Muy cierto y bien dicho Chavela. Esta cancion “La llorona” fue dedicada para Frida de parte de Chavela.
Alguna vez ustedes se han preguntado: que artista/cantante hace su trabajo por que realmente le nace? Y no simplemente por llegar a una fama…
En este punto creo que Chavela es una de esas mujeres que realmente vale la pena escuchar su música es muy rica en todos los sentidos.

El otro yo-Mario Benedetti

Muchach@s quiero dejarles saber que el siguiente relato es escrito por Mario Benedetti uno de mis favoritos escritores; es espectacular. Escogí este poema porque aparte que tiene un mensaje, me relaciono un poquito con este, bueno quizás ahora no tan adentro verdad pero si hace unos meses atrás. Claro esta que muchos de ustedes ya deben de saber esto, pero yo les quisiera dar un “consejo” no escondan lo que son; sean ustedes por que esta vida es sola una.


Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras, leía historietas, hacía ruido cuando comía, se metía los dedos a la naríz, roncaba en la siesta, se llamaba Armando Corriente en todo menos en una cosa: tenía Otro Yo.
El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente, se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho su Otro Yo y le hacía sentirse incómodo frente a sus amigos. Por otra parte el Otro Yo era melancólico, y debido a ello, Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo.
Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho se durmió. Cuando despertó el Otro Yo lloraba con desconsuelo. En el primer momento, el muchacho no supo que hacer, pero después se rehizo e insultó concienzudamente al Otro Yo. Este no dijo nada, pero a la mañama siguiente se había suicidado.
Al principio la muerte del Otro Yo fue un rudo golpe para el pobre Armando, pero enseguida pensó que ahora sí podría ser enteramente vulgar. Ese pensamiento lo reconfortó. Sólo llevaba cinco días de luto, cuando salió la calle con e l propósito de lucir su nueva y completa vulgaridad. Desde lejos vio que se acercaban sus amigos. Eso le lleno de felicidad e inmediatamente estalló en risotadas. Sin embargo, cuando pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia. Para peor de males, el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban: «Pobre Armando pensar que parecía tan fuerte y saludable».
El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reír y, al mismo tiempo, sintió a la altura del esternón un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia. Pero no pudo sentir auténtica melancolía, porque toda la melancolía se la había llevado el Otro Yo.